El Dr. José Luis Mejía, dedicado a la implantología avanzada y al tratamiento de casos de alta complejidad, explica cuándo puede resultar conveniente solicitar una segunda valoración ante una falta severa de hueso y qué alternativas pueden estudiarse, entre ellas los implantes cigomáticos.
«Me han dicho que no tengo suficiente hueso para ponerme implantes». Es una situación que el Dr. José Luis Mejía encuentra con frecuencia en pacientes que llegan a consulta después de años de pérdida dental, enfermedad periodontal, infecciones o tratamientos previos que han debilitado progresivamente el hueso maxilar.
En otros casos, el diagnóstico resulta todavía más determinante: se comunica al paciente que no puede optar a implantes convencionales o que la única vía pasa por procedimientos quirúrgicos de mayor complejidad. Ante este escenario surge una cuestión importante: si esa primera conclusión agota necesariamente todas las posibilidades de tratamiento.
Desde su experiencia en implantología avanzada y en el abordaje de pacientes con falta severa de hueso, el Dr. José Luis Mejía considera que determinados diagnósticos justifican una segunda valoración antes de descartar definitivamente una rehabilitación con implantes.
El Dr. José Luis Mejía recomienda una segunda valoración en casos complejos
Pedir una segunda opinión no equivale a cuestionar el trabajo de otro profesional. La odontología, como otras disciplinas sanitarias, cuenta con diferentes niveles de especialización y determinados escenarios requieren la valoración de equipos acostumbrados a abordar casos de mayor complejidad.
Una segunda valoración puede resultar especialmente útil cuando existe una pérdida ósea severa, cuando se ha descartado la colocación de implantes convencionales, cuando existen antecedentes de tratamientos o implantes fallidos o cuando la solución inicialmente planteada exige una cirugía de mayor envergadura.
«Cuando recibimos a un paciente al que previamente le han dicho que no tiene suficiente hueso, lo primero es volver a estudiar el caso desde el principio. No se trata de prometer una solución diferente, sino de comprobar si existen otras alternativas que puedan estar indicadas para ese paciente», explica José Luis Mejía.
Las causas detrás de la pérdida ósea severa
Detrás de la falta de hueso suele existir un proceso progresivo. La pérdida de piezas dentales puede provocar, con el paso del tiempo, una reabsorción del hueso que antes las sostenía. A ello pueden sumarse enfermedades periodontales, infecciones, traumatismos o tratamientos previos. Cuando esa pérdida es importante, el volumen de hueso disponible puede resultar insuficiente para colocar implantes convencionales.
La atrofia maxilar severa constituye uno de los escenarios de mayor complejidad dentro de la implantología. La evolución de las técnicas de diagnóstico, planificación y cirugía ha ampliado, sin embargo, las posibilidades terapéuticas para determinados pacientes que anteriormente contaban con opciones más limitadas.
Implantes cigomáticos en pacientes con atrofia maxilar severa
No existe una única solución ante la falta de hueso. Cada paciente debe estudiarse individualmente, valorando su anatomía, la cantidad y calidad ósea disponible, el estado de los tejidos y su situación general.
En función de estos factores pueden plantearse diferentes estrategias, desde técnicas de regeneración ósea e injertos hasta procedimientos de implantología avanzada que buscan anclaje en estructuras óseas distintas al maxilar convencional.
Entre estas alternativas se encuentran los implantes cigomáticos, de mayor longitud y diseñados para obtener anclaje en el hueso cigomático. No están indicados para todos los pacientes ni sustituyen de forma general a los implantes convencionales. Su utilización requiere un diagnóstico preciso, planificación avanzada y experiencia específica en este tipo de cirugía.
José Luis Mejía ha orientado buena parte de su actividad clínica hacia la implantología de alta complejidad, con especial atención a pacientes con atrofias maxilares severas y situaciones en las que resulta necesario valorar alternativas como los implantes cigomáticos.
Por ello, un diagnóstico de falta de hueso no implica necesariamente el cierre definitivo de todas las opciones terapéuticas. En los casos de mayor complejidad, una valoración especializada puede confirmar el diagnóstico inicial o determinar si existen otras alternativas adecuadas para cada paciente.
Sin comentarios