Ortiguillas de mar, cómo cocinarlas

En este momento estás viendo Ortiguillas de mar, cómo cocinarlas
Ortiguillas de mar fritas

Las ortiguillas también llamadas ortigas de mar u ortiguillas de mar, son un manjar típico de Cádiz y de otras provincias andaluzas. Veremos el secreto para cocinarlas y freirlas correctamente.

España con casi 43 kilos per cápita, es uno de los países con mayor consumo de pescado en Europa por detrás de Islandia, Portugal y Noruega. En América latina es el Perú, con 25 kilos per cápita, la nación con mayor consumo. El consumo de ortiguillas es otro ejemplo de la imaginación para consumir los productos de la mar.

Ortiguillas fritas

Como sucede con otros mariscos, su sabor único, algo salado, recuerda al mar. La textura es singular, blandas en la boca, pueden recordar a los sesos y crujientes por fuera, cuando están fritas correctamente.

Para una ración basta con cuatro o cinco unidades. Si se compran frescas hay que guardarlas en la nevera y cocinarlas en uno o dos días para que estén en buen estado.

Preparación

La preparación comienza por un lavado cuidadoso bajo un chorro de agua, para eliminar restos de arena o de concha marinas.

A continuación las dejamos en un colador unos 15 minutos, moviéndolas un poco, para que no quede agua.

Inmediatamente después se enharinan, una buena opción es una harina de trigo o una mezcla con un poquito de harina de  maiz, que sería la opción preferente para los celiacos. Las colocamos en un plato.

Se fríen en una sartén con una buena cantidad de aceite de oliva nuevo, para evitar otros aromas, precalentado a una alta temperatura. Con un cucharón se giran y tras unos dos o tres minutos, evitando que se quemen, se retiran en un plato con papel de cocina que absorba el exceso de grasa.

A continuación, se pueden salar muy ligeramente.

Si están bien cocinadas deben estar crujientes por fuera, pero jugosas y tiernas en su interior. Y su sabor nos recordará al de una ola de mar.

Otros modos de cocinarlas

Otra manera de consumirlas es en arroces de pescado. En este caso el maridaje es perfecto, ya que combinan perfectamente con la mayoría de pescados.

También se degustan en tortillas y croquetas.

Ortigas de mar congeladas

Dada la alta demanda y el rápido deterioro que sufren si no se consumen rápidamente, han surgido algunas iniciativas de envasado. Se trata de pequeños fabricantes que realizan una preparación y freidura para a continuación congelarlas. Esta técnica conserva bien el sabor y textura del producto, que simplemente requiere una última rápida freidura antes de su consumo.

Ortiguillas fritas - foto Tabernabolero
Ortiguillas fritas – foto Tabernabolero

Ortigas de mar, familia de las anémonas

Las ortiguillas pertenecen al género de las anémonas. Aunque pueden confundirse con un alga, son en realidad una especie de marisco. Las anémonas marinas tienen aspecto de algas coloridas. Pero en realidad son pequeños animales compuestos por un cuerpo cilíndrico o redondeado, un extremo basal con el que se adhieren a rocas o a la arena, otro extremo apical, en el cual tienen la boca rodeada de un conjunto de tentáculos, para poder ingerir sus presas, pequeños peces y crustáceos. Estos tentáculos son además urticantes, es decir pueden provocar una irritación en la piel muy molesta.

Existen más de 1200 especies de anémonas, entre las que se encuentran las ortiguillas. Estas tienen un bonito aspecto por los tonos rosáceos de sus tentáculos y el movimiento rítmico con el que siguen el oleaje en las rocas donde suelen estar adheridas, cerca de la costa. 

Una vez que son extraídas para el consumo pierden rápidamente su frescura y su aspecto colorido.

Origen del uso de las ortiguillas

Existen testimonios de su uso culinario en las costas andaluzas a principios del siglo XX. Pero sorprendentemente su consumo aumentó fuertemente en los años de la guerra civil española y los posteriores  años de hambre. En estas costas mediterráneas del sur de la península, los pescadores descubrieron que fritas en aceite de oliva local, constituian una importante fuente de proteínas y de grasas saludables.

Es en las última décadas, cuando el consumo se ha popularizado, sobre todo en la restauración, donde se consideran un verdadero delicatesen marino.

Pesca y producción de ortiguillas

Las principales costas donde se capturan están en Málaga, Granada y Cádiz. También se recolectan hoy en día en Galicia. Por desgracia en los últimos años ha habido una caída de su producción natural. El principal problema es que su ecosistema se ha visto alterado por la aparición de algunas algas invasoras, pero también han sufrido por su fuerte consumo en la hostería. Por ello la Junta de Andalucía regula su captura desde hace unos 20 años limitando el número de licencias e incluyendo cupos de recogida. Asimismo, estableció una veda en los meses de enero y febrero.

El método de pesca es sumamente artesanal, pues es necesario recogerlas manualmente una a una, a unos 10 o 15 metros de profundidad. Para ello los pescadores trabajan con equipos de submarinismo y se protegen de sus tentáculos irritantes con guantes. Asimismo se proveen de una especie de tenedor con el que las desprenden de las rocas. Se guardan en bolsas de malla y al sacarlas del mar se limpian y se conservan en agua, para intentar mantenerlas frescas el máximo tiempo posible.

Frente a esta situación, resulta interesante una iniciativa en la que está incluida la Universidad de Granada, para fomentar su producción controlada. Desde el año 2013 se trabaja en cultivos de acuicultura integrada, en los que se ha conseguido el desarrollo de esta especie.

Anémonas marinas-unsplash
Anémonas marinas-unsplash

Ortiguillas, información nutricional

Este alimento destaca por su alto contenido en proteínas y baja presencia de grasas. Este balance nos conduce a un nivel bajo de calorías, aunque al consumirse rebozadas y fritas, en realidad se convierten en un plato contundente, similar a otros fritos de la mar.

Otro aspecto a tener en cuenta es que como el marisco en general, tienen un alto contenido de colesterol y purinas. Puesto que se trata de un producto de consumo bastante esporádico, esto no debería ser un problema salvo para personas con hipercolesterolemia, hiperuricemia o cálculos renales.

5/5 - (1 voto)

Luis del Real

Hola, soy Luis del Real, y he creado Saludteca junto a un grupo de expertos del mundo de la Salud y la Alimentación. Durante 30 años he trabajado en la industria agroalimentaria y soy un experto en tendencias de consumidor

Deja una respuesta