Sirope de arce, sabor canadiense

Sirope de arce, sabor canadiense
Sirope de Arce, formatos comerciales - Unsplash Eduardo Vazquez

Existen productos que adquieren fama repentina, gracias a series de televisión o a destinos más o menos exóticos, que se ponen de moda. En el caso del sirope de arce, existe una evidente asociación con Canadá, un país que nos hace soñar con vastos parques naturales e inmensas llanuras verdes. Siguiendo con las asociaciones positivas, pensamos en el jugo del arce rojo americano, el mítico árbol de los bosques canadienses, cuya hoja forma parte de su bandera nacional.

El sirope de arce es un edulcorante natural, que sirve como complemento para endulzar postres, como tortitas, gofres o crepes, y bebidas calientes. Es uno de los regalos típicos que se pueden traer de un viaje por Canadá. Pero que también ha dado nombre a una dieta agresiva para adelgazar. En este post nos preguntamos ¿cómo utilizar el sirope de arce?, ¿tiene sentido la dieta de sirope de arce?, ¿es mejor el sirope de arce que la miel en un país de dieta mediterránea?

Historia del sirope de arce

Antes de la llegada de los colonos británicos y franceses a las costas del noreste norteamericanas, las tribus nativas locales ya conocían el uso de este jarabe. Efectivamente, el arce americano es una de las especies autóctonas más numerosas de los bosques húmedos de la región.

Las tribus indígenas, como los algonquinos, se dieron cuenta de su alto valor energético y nutritivo. Así, al inicio de la primavera hacían incisiones en forma de V en los troncos del arce. A continuación, insertaban piezas cóncavas de cerámica para canalizar el jugo, que lentamente acababa por depositarse en cubos de madera. Ese líquido espeso, con textura de jarabe era dulce, pero también energético, para las duras tareas de caza y reconstrucción de viviendas tras los largos y fríos inviernos canadienses.

No sabemos cómo empezó este consumo, pero existen leyendas locales que hablan de ello. Por ejemplo, en una de ellas, un indígena observaba una simpática ardilla, que trepó ascendiendo por el tronco de un árbol, mordisqueó algunas ramas, absorbiendo un misterioso jugo interno. El cazador observó, y curioso, trepó el mismo por el árbol, utilizó su cuchillo para hacer algunas hendiduras en una rama y chupeteó descubriendo un sabroso líquido, que, por su dulzor, le debió recordar a los frutos silvestres.

Bosque de arces Canadá - Unsplash Mike Petrucci
Bosque de arces Canadá – Unsplash Mike Petrucci

Producción de sirope de arce

El mayor productor mundial del jarabe de arce es Canadá, concentrando más del 85% de la producción mundial.  Más concretamente son las vastas regiones de Quebec, Ontario y las regiones Marítimas de Canadá, donde se concentra la recolección. También en la costa noreste de Estados Unidos es bastante popular. En ambos casos se acude a especies autóctonas, como son el arce negro o el arce rojo.

Los anglosajones lo llaman maple syrup, haciendo referencia maple, al árbol origen del sirope. Los franceses, que colonizaron Quebec, lo llaman sirop d’érable.

Recolección

La savia del arce se recoge durante dos o tres semanas en primavera, evitando los periodos de heladas.

Como curiosidad, cada árbol es capaz de producir por goteo, alrededor de 35 o 40 litros cada temporada. La savia se trata y por un proceso de evaporación se concentra, hasta obtener uno o dos litros de sirope de arce por árbol.

Si el objetivo son otros productos más espesos, como caramelos, manteca o azúcar de sirope, la evaporación será mayor y el concentrado en azúcar, más importante.

Información nutricional

El principal componente del sirope de arce son los hidratos de carbono, alrededor de 67 gramos por cada 100 de producto. Más concretamente abunda la sacarosa o sucrosa, un azúcar formado por glucosa y fructosa, una potente fuente de energía que como sabemos, convienen moderar. A continuación, tenemos alrededor de 33 gramos de agua.

A modo comparativo, la miel se parece bastante, pero es ligeramente más edulcorada ya que contiene alrededor de 80 gramos de hidratos de carbono, básicamente un 30% de glucosa y un 40% de fructosa.

La ventaja de estos productos frente a los edulcorantes naturales es la presencia de vitaminas y algo de minerales. El sirope de arce destaca por la presencia de vitamina B2 y minerales como el manganeso, zinc, magnesio, calcio o potasio.

Pero la presencia de estos nutrientes no esconde que, en ambos casos, son alimentos que hay que consumir con moderación, por su elevado contenido de azúcar. Como podemos observar en la tabla adjunta, 100 gramos de producto superan el consumo recomendado diario de azúcar. Así pues, en una merienda especial, limitémonos a verter una cucharada sopera del sirope, unos 20 gramos aproximados, sobre una crepe, que de por sí también tiene azúcar.

Algunos artículos sobre este producto reclaman que el sirope de arce tiene un índice glucémico (IG) bajo. Recordemos que el IG mide el efecto de los hidratos de carbono, en relación con los incrementos rápidos de niveles de glucemia, o glucosa en sangre. Es un indicador utilizado por su relación con el desarrollo de la diabetes tipo 2 en grupos de población occidentales. Realmente, aunque su IG sea menor que el del azúcar a granel o la miel, es de tipo medio. Por tanto, no es cierto que este producto sea especialmente adecuado por su índice glucémico.

Información Nutricional Sirope de Arce
Información Nutricional Sirope de Arce

Dieta de sirope de arce

Una de las dietas “milagrosas” que se puso de moda hace unos años, se basa justamente en el alimento que hoy analizamos.

Según sus defensores, esta dieta comienza con una preparación de varios días, comiendo verduras hervidas y frutas para preparar al organismo para el esfuerzo posterior. A continuación, durante un periodo que va desde los tres, hasta siete u ocho días, se debe realizar un tratamiento de choque en base a líquidos y sin ninguna ingesta de alimentos sólidos. Por ejemplo, se preparan dos litros diarios con agua, zumo de limón y alrededor de 150 mililitros de sirope de arce. Supuestamente este fuerte ayuno, “regenera el sistema digestivo, es depurativo, desintoxicante, eliminando la mayoría de toxinas del cuerpo”.

Desde Saludteca desaconsejamos vivamente este planteamiento absurdo. Estamos hablando de una dieta absolutamente desequilibrada y hasta peligrosa. Resulta realmente ingenuo pensar que un alto contenido de azúcar en agua, es el remedio para consolidar una bajada de peso. Como mucho se conseguirá un efecto yoyó, al tiempo que estaremos desatendiendo las necesidades nutricionales del organismo en cuanto a un amplio elenco de vitaminas, fibra, proteínas, etc. Como siempre, antes de realizar una dieta hay que acudir a un especialista en nutrición, y tratar de cambiar hábitos personales que tengan un efecto equilibrado a largo plazo.

Gofres con sirope de arce - Unsplash Lindsay Moe
Gofres con sirope de arce – Unsplash Lindsay Moe

Recetas con sirope de arce

Si queremos imitar los desayunos o meriendas norteamericanas con sirope de arce, lo ideal es preparar sus clásicas tortitas, esponjosas y suaves, sobre las que verteremos el jarabe.

Puede ser una merienda especial en un cumpleaños, o tras una buena excursión en familia por el campo. O también después de una sesión de deporte intensa.

Ingredientes para preparar una docena de tortitas americanas caseras  

  • 150 gr de harina blanca de trigo.
  • una cucharada grande de azúcar.
  • Una cucharada de levadura en polvo, es decir alrededor de 8 gramos.
  • Una pizca de sal.
  • Un vaso de leche entera o semidesnatada.
  • Un huevo.
  • Una cucharadita de mantequilla.

Preparación de las tortitas americanas

  1. Mezclamos con la ayuda de un tenedor, en un plato sopero, la harina, el azúcar la levadura y la sal.
  2. Fundimos la mantequilla en una tacita al microondas, durante unos diez segundos.
  3. Batimos el huevo en un bol, y lo mezclamos hasta que quede homogéneo, con la leche y la mantequilla fundida.
  4. Vertemos poco a poco, al tiempo que mezclamos con un tenedor o varillas, la mezcla del bol sobre la base preparada de harina. Nos aseguramos que no queden grumos y que la mezcla es homogénea. Ya tenemos la masa que pasaremos a tostar.
  5. Escogemos una sartén pequeña o mediana, según el tamaño que deseemos para las tortitas. Debe ser antiadherente, para evitar que se peguen grumos de harina en la base. Calentamos hasta que esté a una temperatura alta, pero no excesiva. Con un cucharón grande vertemos una pequeña parte de la masa en la sartén, cuidado que no sea excesiva, para evitar unas tortitas demasiado bastas. Con una espátula podemos ayudar a que se forme una masa lisa.
  6. Después de un par de minutos, veremos que se forman unas burbujas, y procedemos a darles la vuelta. Tan sólo 10 o 15 segundos después las retiramos y las colocamos en un plato, tapadas con una servilleta de tela, para evitar que se resequen.
  7. Fíjate bien en los tiempos con la primera tortita, para ajustar si fuera necesario con las siguientes. Recuerda que no deben quedar resecas, sino esponjosas.

¡Y si quieres variar con otras meriendas similares, prueba a mezclarlo con crepes o gofres!

Luis del Real

Hola, soy Luis del Real, y he creado Saludteca junto a un grupo de expertos del mundo de la Salud y la Alimentación. Durante 30 años he trabajado en la industria agroalimentaria y soy un experto en tendencias de consumidor

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